COMO HIGIENIZAR EL MATERIAL DE LIMPIEZA DESPUÉS DE SU USO

COMO HIGIENIZAR EL MATERIAL DE LIMPIEZA DESPUÉS DE SU USO

El material de limpieza puede ser una fuente de contaminación. Los productos de un solo uso evitan contaminaciones, pero es una alternativa para casos muy especiales. No se puede prescindir de cepillos, escobas, recogedores y mochos. Pero sí podemos prevenir que este material se convierta en una fuente contaminación. Por ello explicamos a continuación de cómo se debe hacer un correcto mantenimiento del material de limpieza.
El lavado y la desinfección de escobas, cepillos y recogedores se hará con una mezcla de agua y detergente. Las zonas que presentan un riesgo mayor de contaminación, se desinfectarán los utensilios en base de hipoclorito sódico.
Subestimamos la importancia del secado de la superficie después de su limpieza. En el caso del material de limpieza, el secado es especialmente relevante, ya que ayuda a reducir el riesgo de proliferación de gérmenes en los propios útiles. Recordaremos que estos microorganismos se alimentan a través de la humedad o a través de la acumulación de agua sobre la superficie.
El correcto secado del material de limpieza, se hará, colgándolos en ganchos a la pared, los cepillos, recogedores y escobas. Las bayetas se estirarán bien y que se sequen al aire.
Es importante diferenciar con colores los útiles a utilizar según zonas. De este modo diferenciaremos los residuos a eliminar y se combatirá con mayor facilidad la contaminación cruzada.
Los trapos, mopas o paños de limpieza deberán ser lavados después de cada uso. Por ejemplo, en un centro que se va una vez por semana, se lavará al finalizar la bayeta con detergente y se dejará secar hasta la semana siguiente. En caso de un centro diario, diariamente se lavarán. No obstante, lo mejor es lavar estos textiles a una temperatura de min. 80 Cº en la lavadora, o en su caso se utiliza hipoclorito sódico durante 2 minutos.
Si no se sigue este procedimiento, no se puede garantizar un correcto uso de los trapos.