COMBATIENDO A LOS MICROBIOS

COMBATIENDO A LOS MICROBIOS

No necesariamente estamos desinfectando, cuando estamos limpiando. Es un paso previo a la desinfección, pero todo dependerá con qué productos estemos limpiando. Hasta que no se utiliza un producto desinfectante, no podemos estar hablando de una desinfección.
Con una desinfección, estamos diciendo que se destruyen, agentes patógenos, como bacterias, virus y protozos y que se evita el desarrollo de los microbios en fase vegetativa. Incluso a la hora de hablar de desinfección, existe el nivel bajo, el nivel intermedio y el nivel alto. Para llegar a cada nivel, dependerá de los agentes que apliquemos.
Los Antisépticos son compuestos que evitan la descomposición o putrefacción, al controlar el crecimiento de microbios, pudiéndose utilizar sobre la piel y otros tipos de tejidos.
Los Desinfectantes se entienden como germicidas de mayor toxicidad y se emplean sobre objetos.

Explicación de cómo desinfectar. Pero a menudo las prácticas utilizadas no son adecuadas.
Algunos ejemplos:
– No desinfectar las tomas más propensas a gérmenes
– Una mala utilización de los desinfectantes
– Dejar actuar poco tiempo el desinfectante
– Utilizar el mismo equipo o útiles para la limpieza de todo
– Aspirado con aspirador sin filtro absoluto. El polvo recogido con todas las bacterias que estaban depositadas en el suelo pasa a través de un filtro corriente o bolsa, siendo absolutamente insuficiente. De este modo, se reenvían a la atmósfera y rápidamente se introducen en el organismo de cualquier persona a través de las vías respiratorias.
– Suelos húmedos. Un lugar ideal para las bacterias está localizado en las grietas, juntas de baldosas y zócalos. Al fregar frecuentemente se llenan de humedad y es ideal para que los gérmenes de multipliquen y se trasladen posteriormente. Por este motivo, los hospitales no suelen tener pavimentos con juntas.
Al personal de limpieza se le debe impartir un curso generalizado y especifico de su centro de trabajo, para evitar las prácticas inadecuadas. Además, el personal debe acostumbrase, a cambiar a menudo el agua que se utiliza para el fregado y para la limpieza de superficies, ya que las bacterias van a parar al agua sucia y con ello, si no se cambia a menudo el agua, lo que se está haciendo, es distribuir las bacterias por las superficies que se estén limpiando.
Hay que prestar especial atención a la desinfección de sanitarios y cuartos de baños, ya que son posibles focos de transmisión de pequeños microorganismos que pueden producir contagios de enfermedades.